Secretaría de Salud

 

Salud Mental en el Trabajo

El Día Mundial de la Salud Mental se celebra el 10 de octubre de cada año con el objetivo general de concienciar sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo a este tema. “La salud mental en el lugar de trabajo” es el lema del Día Mundial de la Salud Mental 2017.

Las nuevas estimaciones mundiales indican que las enfermedades y los accidentes relacionados con el trabajo representan 3.94% del Producto Interno Bruto (PIB) global anual y 2,99 billones (millones de millones) de dólares. Esto significa que cada año 2,78 millones de trabajadores y trabajadoras mueren a causa de enfermedades o accidentes relacionados con el trabajo; 2,4 millones de estas muertes pueden ser atribuidas únicamente a las enfermedades profesionales.

Un ambiente de trabajo negativo puede conducir a problemas de salud física y mental, uso nocivo de sustancias o alcohol, ausentismo y pérdida de productividad. La depresión y los trastornos de ansiedad son trastornos mentales comunes que tienen un impacto en nuestra capacidad para trabajar y laborar productivamente. Además, la intimidación y el acoso psicológico en el trabajo, también conocido como “mobbing” son problemas que a su vez se reportan como causantes de estrés crónico laboral (burnout) y pueden tener un impacto adverso en la salud mental y física de las personas.

A nivel mundial, más de 300 millones de personas sufren de depresión, la principal causa de discapacidad; más de 260 millones están viviendo con trastornos de ansiedad y muchas de estas personas viven con ambos. Un reciente estudio dirigido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los trastornos depresivos y de ansiedad cuestan a la economía global 1 billón de dólares por año en pérdida de productividad, y por cada dólar destinado al tratamiento escalonado para los trastornos mentales comunes, hay un retorno de 4 dólares en salud y productividad mejoradas.

Los factores de riesgo para la salud mental que pueden estar presentes en el ambiente de trabajo se relacionan con las interacciones entre el tipo de trabajo, el entorno organizativo y de gestión, las habilidades y competencias de las empleadas y de los empleados y el apoyo disponible para que estos/as puedan llevar a cabo su trabajo.

Entre esos riesgos se encuentran: políticas inadecuadas de salud y seguridad, malas prácticas de comunicación y gestión, participación limitada en la toma de decisiones o bajo control sobre el área de trabajo, bajos niveles de apoyo a las/os empleadas/os, horas de trabajo inflexibles; tareas poco claras u objetivos organizacionales, tareas inadecuadas para las competencias de la persona o carga de trabajo alta e impecable.

Aunque el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no cuenta con registros ni estadísticas -debido a que es reciente el reconocimiento de que las afecciones por factores psicosociales son causadas por el entorno laboral y que originan incapacidad-; existen estudios de la comunidad académica y científica que muestran que entre 30% y 60% de las empleadas y los trabajadores de la salud en México padecen estrés laboral, dependiendo de la actividad y el lugar.

Un avance dentro de la reforma laboral en nuestro país, fue la incorporación a la tabla de enfermedades de algunas patologías y factores de riesgo que no estaban contemplados al área psicosocial, como el estrés crónico y la fatiga, de los cuales se había argumentado que “no había suficiente evidencia epidemiológica”. Estas afecciones (estrés crónico y fatiga) son más frecuentes en personal administrativo que no es de base, está contratado por honorarios y que difícilmente tiene tiempo de terminar su labor en 8 horas, de manera que sus jornadas se amplían a 11 o 12. En empresas privadas el agotamiento emocional tiene mayor prevalencia entre ese tipo de personal y el subcontratado.

El estrés crónico (burnout), se agudiza en personas dedicadas a contestar teléfonos, que laboran en servicios bancarios, en áreas de quejas, cuidando a enfermos/as incapacitados/as y graves, o entre quienes realizan actividades monótonas. Esta situación puede terminar en padecimientos como depresión, ansiedad, insomnio, trastornos gastrointestinales, úlceras e incluso disminución de la respuesta inmunológica, además de infecciones frecuentes, abuso de drogas, alcohol y hasta el suicidio en casos extremos.

Todos los trabajadores y las trabajadoras deben disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental y de condiciones de trabajo favorables, el lugar de trabajo no debe perjudicar ni su salud ni su bienestar. Es necesario por ello, que se presten servicios básicos de salud ocupacional a todos los trabajadores, incluidos los del sector no estructurado, los de las empresas pequeñas y los trabajadores agrícolas.



Referencias bibliográficas:

  1. Organización Mundial de la Salud. Salud mental en el lugar de trabajo.
  2. Salud de los trabajadores: Plan de acción mundial.
  3. Universidad Autónoma del Estado de México. Boletín UNAM-DGCS-283.
  4. Organización Internacional del Trabajo.